Un evento transformador con la ayuda de la antropología.

Viladecans

Un evento transformador con la ayuda de la antropología.

Un sábado cualquiera en una ciudad cualquiera del sur de Europa. El sol tímido de febrero anima a los padres y madres a sacar bicis, carritos y patines, abrigar a sus hijos e hijas y a encaminarse rumbo al centro.

Estamos en Viladecans, en las afueras de Barcelona. El Alcalde de la ciudad Carlos Ruiz Novella y la Regidora d’Educació Gisela Navarro Fuster tienen un doble objetivo: por un lado comunicar los esfuerzos que desde una década su gobierno hace para poner la educación en el centro de su estrategia de desarrollo del territorio y por otro proponer a la ciudadanía la idea que la educación emocional es una responsabilidad no solo de las instituciones públicas, sino que también de las familias.

Para comunicar de forma interesante y atractiva un tema tan complejo, El Alcalde y la Regidora pensaron en crear la primera Feria de la Educación de Viladecans. Y Voxpopuli fue encargada de desarrollar tanto el concepto como la creatividad del evento.

El ayuntamiento quería que el público entendiese la estrategia educativa adoptada, porque asume que si la ciudadanía la entiende, su efecto positivo será más poderoso. En este sentido trabajamos con el departamento de educación y el de comunicación para definir unos mensajes breves y al mismo tiempo claros, que ilustraran las actividades llevadas a término en el sector. No era una tarea fácil. Cómo había mucho hecho, era necesario mencionar solo lo más importante: una tarea dolorosa para el departamento de educación. En estos casos el uso de ilustraciones e infografías siempre ayuda a sintetizar y las imágenes permiten hacerlo de una forma ligera y a menudo emotiva.

El otro objetivo era más sutil. Ruth Cebador Pellicer, del departamento de educación, nos pidió aprovechar la ocasión para ofrecer a las familias herramientas concretas para gestionar sus emociones. Decidimos proponer un concepto que rozaba la actitud poética y una línea creativa acorde. El concepto gustó tanto que se transformó en el tagline del evento. Con “Grapats d’Emocions” (puñados de emociones) queríamos identificar la sensación que se experimenta cuando quedamos atrapado por emociones múltiples que nos cuesta reconocer y manejar. El primer anuncio de la feria, fue entonces  marcadamente gráfico y en la forma de un poema visual, donde desde la base compuesta por las palabras Grapats d’Emocions, nacían ramas de palabras describiendo algunas de las emociones más frecuentes: gozo, rabia, miedo etcétera. La línea gráfica se haría luego más descriptiva, adoptando imágenes de modelos, porque no hay nada más personal que las emociones.

Para responder al llamado del departamento de educación escribimos en colaboración con el equipo de Ruth Pellicer una serie de tips que incitaban a los padres y madres a adoptar estrategias educativas y pasar a sus hijos herramientas para gestionar las emociones.

Quedaba la tarea de organizar una experiencia tan potente que la 1ª Feria Educativa de Viladecans se resolviera en un evento transformador.

Como siempre hacemos en Voxpopuli, abordamos el asunto con una mirada antropológica y pensamos la feria en términos de un enorme rito de iniciación al mundo de las emociones.

Nos acordamos que muchos de los ritos de iniciación tribales usan el miedo como herramienta clave para el pasaje de un estatus a otro. En una tribu de Africa, por ejemplo,  los ancianos varones encierran a los jovencitos en cabañas y los asustan tanto que estos piensan que se van a morir. Superar la prueba hace de ellos miembros adultos de la tribu. Claro, no nos interesaba asustar a nadie, pero sí, queríamos generar una cierta tensión y pensando que estábamos explicando a las familias de Viladecans cómo liberarse de la presa de las emociones, adoptamos el juego del Escape Room como metáfora clave. Las familias debían salir del Escape Room y al hacerlo, aprendían sobre cómo manejar emociones que a veces les atrapan.

Los rituales tienen tres fases, así como lo explicó el antropólogo francés Claude Lévi-Strauss. Inician con la separación del mundo ordinario y el acceso a un mundo extraordinario, siguen con una fase de transformación y acaban con una fase de integración, donde el sujeto asume lo aprendido y lo aporta a la comunidad de la que es miembro renovado.

En nuestro caso la fase inicial estaba representada por el acceso a un espacio ideal que reproducía una casa y por una introducción al juego, mientras que la transformación acontecía a lo largo de la participación al juego, con aprendizajes paulatinos. Necesitábamos ahora una salida que no desperdiciara lo vivido durante el juego y al mismo tiempo mantuviera la dimensión lúdica de la experiencia. Por esto construimos un gran árbol de madera, donde todos y todas podían parar, reflexionar sobre cómo se sentían en ese momento y escribirlo en las ramas. Podían escribir directamente en la madera o bien colgar tarjetas con sus pensamientos escritos en ellas. Ese era el Gran Árbol de las Emociones de Viladecans. Allí la comunidad se unía en un lugar que a lo largo del día cobraba magia. Y al final de la larga jornada, cuando todos habían expresado sus sensaciones, la pluralidad de las emociones se transformaba en un elemento unitario: en el árbol vibraba el alma de la comunidad de familias de la ciudad de Viladecans y los miles de corazones se unían así en un solo latido.

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