Necesitamos a mujeres empoderadas

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Necesitamos a mujeres empoderadas

Hace poco participé en un debate organizado por el periódico La Vanguardia sobre el empoderamiento de la mujer. Fue una experiencia agridulce en la que se habló de problemas y barreras al mismo tiempo que se detectaron razones para el optimismo. Emergió que vivimos en una época en la que los problemas de género han salido a la luz y se ha entendido que hay que resolverlos, pero al mismo tiempo, sobretodo a través de los relatos de las mujeres presentes (todas exitosas empresarias o en posiciones de alta dirección), quedó patente que hay mucho camino por hacer hasta que el sesgo entre los sexos ya sea un recuerdo. En esa ocasión se me metió en la cabeza la semilla de una idea que ha ido creciendo en los días siguientes. Necesitamos un storytelling poderoso para que la mujer pueda encontrarse en condiciones de ofrecer sin frenos todo el potencial que tiene reservado para nuestra sociedad. 

Mi razonamiento parte de lejos. Quien lea ya solo los libros de Jeremy Rifkin sobre los modelos emergentes de sociedad y economía se da cuenta que nos encontramos en la vigilia de grandes cambios que pondrán a prueba la cohesión social y nuestro sistema de vida. Si seguimos leyendo y ojeamos los libros del historiador Yuval Noah Harari aprenderemos que hay al menos dos fuerzas que tendrán el poder de cambiar radicalmente nuestras vidas en un futuro nada lejano: la inteligencia artificial y las biotecnologías. La tesis de Harari es que estas dos fuerzas conjuntas cambiarán tanto el mercado laboral, con la necesidad de completamente reinventarnos varias veces en la vida, como el mercado del consumo. Sin ir más allá en citaciones, que pueden ser muchas porque el tema es muy actual, lo que hay que destacar es que en pocos años todas las sociedades de nuestro planeta, de este a oeste, de norte a sur, vivirán un terremoto cultural tan fuerte que nuestra misma especie se encontrará en peligro. El riesgo mayor que vislumbra Harari es el del nacimiento de pequeñas élites que gobernarán el mundo y se podrán permitir una vida larga, sana y feliz. El resto serán hombres y mujeres que consumen, para mantener el sistema económico en funcionamiento. Hace unos pocos años hubiésemos dicho que Harari había escrito otra historia del género cyber punk, pero esta vez se trata de un afirmado académico, apreciado por las mentes más avanzadas de nuestro planeta y por las más informadas. La hipótesis es realista.

El que acabo de diseñar es el sustrato contextual de mi razonamiento. Mi conclusión es que cuando hay varios posibles futuros emergentes, lo mejor que podamos hacer es escribir el relato del futuro que queremos ver realizado. Somos las historias que contamos. En el caso de los problemas de género creo que solo estamos en el estadio inicial del trabajo necesario. En tiempos recientes hemos visto crecer la sensibilidad sobre violencia de género, abusos sexuales, sesgo salarial, falta de mujeres en puesto de dirección y otras historias similares. Es un escenario odioso que tenemos que revertir. Necesitamos solucionar estos problemas con urgencia y es de gran importancia que se hable de ello para que se entienda la gravedad del problema y se ofrezcan soluciones. Nunca haremos lo suficiente para sanar esta llaga que nuestra sociedad, por donde ha sido capaz de llegar hasta ahora, se merece de superar. Al mismo tiempo, y aquí creo que no se hace lo suficiente, necesitamos empezar a escribir un nuevo relato social, en el que la mujer ya ha alcanzado su total empoderamiento y aporta a la sociedad desde un lugar luminoso, donde su específica  y única sensibilidad añade valor y enriquece la experiencia vital de todos los seres humanos. Ya hay mucho material. Tenemos ejemplos de grandes mujeres que están ayudando a hacer nuestro planeta mejor y nuestras vidas dignas de ser vividas. Lo que tenemos que hacer es contar sus historias y pedirles de contar historias inspiradoras, progresivas y visionarias desde su punto de vista. Es como las técnicas de visualización que muchas tradiciones de sabiduría aconsejan de practicar: visualizar la felicidad nos hará más felices. Visualizar a una mujer ya empedrada a través de casos de éxito, nos acercará a que las mujeres de verdad estén empedradas y felices.

Aquí está el artículo que salió del debate que tuvimos en La Vanguardia. Estaré encantado de conocer tu opinión.

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