Necesitas un cambio

Cambio

Necesitas un cambio

Piensa en la última película que has visto y que te ha gustado. Probablemente no te será difícil reconocer quién es el héroe, su antagonista y cuál fue el deseo fundamental que ha movido al héroe desde el inicio hasta el final. Estos son los tres elementos primordiales de cualquier historia. En palabras de Michael Hauge, famoso guionista de Hollywood, “una historia debe permitir a un personaje con quien empatizamos, resolver una serie creciente de dificultades y superar obstáculos que parecen imposibles de superar, con el fin de alcanzar algo ardientemente deseado”.

Desde miles de años usamos la misma estructura narrativa

Esta es la esencia de una historia y vale no solo para las películas de Hollywood. Más o menos sin variaciones relevantes, esta sencilla regla se ha aplicado a lo largo de los milenios a todos los grandes relatos. Desde el primer mito que conocemos, el de Gilgamesh, pasando por las grandes obras de la tradición griega como la Ilíada y la Odisea, las novelas de afortunados escritores como Guerra y Paz de Tolstói y las películas que nos han fascinado, como Star Wars de George Lukas: todas nos conectan con una persona que desea algo profundamente y lucha intensamente para alcanzarlo. En todas reconocemos el mismo ciclo: una situación inicial insatisfactoria, una lucha para cambiarla y una situación final que es diferente a la inicial (en mejor o en peor, en el caso de una tragedia).

Relatos de marca

Quien gestiona marcas sabe bien que lo mismo aplica también a la comunicación empresarial. Una empresa, una marca o un producto deben ofrecer la promesa de llevar a su público hacia una mejor situación vital. Un refresco que te quita la sed, una consultora que te ayuda a mejorar la felicidad de tus empleados o una empresa que quiere crear una colonia humana en el planeta Marte, están prometiendo un cambio hacia una situación mejor de la que vives en este mismo instante.

Sin cambio no hay historia

Cambio. Esta es una palabra clave para cualquier propuesta que una organización lleve al mercado. Sin cambio no hay valor en la propuesta de una empresa, no hay el necesario tránsito desde la insatisfacción hacia la satisfacción. Y sobretodo, sin cambio, no hay posibilidad de crear una relación emocional con nuestro público. Piensa ahora por un momento a tu empresa, tu producto o tu equipo. Cuál es el cambio que estáis buscando?

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