Las historias que crean la historia

El storytelling del futuro

Las historias que crean la historia

Cuál es el relato que inspirará a la evolución de nuestra civilización en el futuro?

En Homo Deus, Yuval Noah Harari dice que la humanidad ha superado los grandes problemas que la han oprimido a lo largo de toda su historia: hambre, plagas y guerra. Es verdad, dice el estudioso, que todavía hay guerras, epidemias y hambre en algunas partes del mundo, pero nuestra civilización tiene la capacidad de poner remedio a ellas. Su existencia es hoy un problema político, no una falta de herramientas y soluciones como lo era en el pasado.

Es una noticia que provoca preguntas importantes y emociones fuertes. Es incómodo pensar que en nuestro tiempo haya un gran empresario que está creando las condiciones para migrar al planeta Marte (Elon Musk, Space X) y al mismo tiempo en Europa no encontramos la solución para ofrecer una perspectiva de vida digna a los refugiados que huyen de Siria. Por otro lado es reconfortante escuchar el relato de una civilización que ha llegado al final de un recorrido y está escribiendo las últimas páginas antes de empezar un nuevo capítulo. Como en un videojuego ya casi hemos acabado un nivel y pronto saltaremos al próximo.

Sin deseo no hay relato

Qué pasará en el futuro de nuestra civilización? Harari dice que la historia no tolera vacíos. Si la batalla en contra de hambre, plagas y guerras se está acabando con una victoria de nuestra civilización, necesitaremos un nuevo grande reto: un mega-super-objetivo que pueda representar a toda la humanidad, no solo a esta o aquella comunidad. Una nueva meta para nuestra civilización. En storytelling es como si el héroe hubiese alcanzado lo que deseaba ya a la mitad de la película. Sin deseo no hay tensión, no hay nada para luchar. Sobretodo no hay conflicto y transformación. En breve: sin deseo no hay película.

Entonces cuál es la próxima narrativa que nos mantendrá empeñados? La próxima cima a conquistar? Con nuestra capacidad tecnológica ya hemos creado y crearemos nuevos juguetes que nos pueden cancelar de la cara del planeta. Ofrecer soluciones a la amenaza que nuestra civilización representa para si misma (guerras totales y polución) será seguramente un reto importante. Pero la nueva narrativa que necesitamos no es la historia de la supervivencia de una civilización inconsciente, un niño-grande que no sabe el daño que puede hacerse con lo que que tiene a mano. Lo que necesitamos es una nueva visión. La promesa de un avance hacia otra época histórica. Es fundamental que acertemos los relatos que nos van a inspirar, porque las historias que contamos crean a nuestra historia. Harari propone que las grandes metas del futuro podrán ser inmortalidad, felicidad y divinidad.

El storytelling de nuestro futuro

Pensándolo bien, las narrativas de estos tres grandes objetivos ya están en construcción. Os invito a leer el libro de Harari para su exposición de las tres grandes metas de la humanidad. Yo voy a hacer unas consideraciones aquí desde la perspectiva del storytelling, convencido que las historias que nos contamos, las ideas que aceptamos como posibles, al final crean a nuestra realidad. Vamos a analizar punto por punto, empezando por la inmortalidad. La famosa consultora Frost&Sullivan declaraba en un estudio que la persona que vivirá 150 años ya ha nacido. También, la idea de la eterna juventud se hace siempre más presente en la conversación entre los científicos. Y estos son solo indicadores que nos hacen pensar que la búsqueda de la inmortalidad (por lo menos conceptualmente) llegará a ser parte de nuestras vidas, de una forma real o metafórica.

Pasando al segundo objetivo, he escuchado últimamente que la felicidad se está transformando en una commodity. Efectivamente siempre más empresas intentan subirse al carro de este noble ideal para lograr más ventas, con el único resultado de hacer de ella algo banal y “cosificado”. Para mi, que he escrito El Marketing de la Felicidad, esto suena mal. La felicidad es un objetivo posible, pero solo si lo buscamos desde nuestro interior y desde nuestra esencia más pura, nos acercaremos a ella. De todos modos no pienso que la comercialización de la felicidad sea necesariamente mala noticia. Si creemos en la naturaleza positiva de nuestra especie y si mantenemos algo de mirada optimista, podemos imaginar que la felicidad comercial servirá para que la búsqueda de la felicidad verdadera entre a ser parte de la agenda de la humanidad. De todos modos, para que pongamos las cosas en perspectiva quiero recordar la frase de Thich Nhat Hanh: “No hay un camino a la felicidad, la felicidad está en el camino” (esta frase la he leído en un blog post de Benjamin P. Hardy).

El mito del hombre-dios

Nos queda el último punto propuesto por Harari. Nada menos que la transformación del hombre en dios. Parece un pensamiento blasfemo en nuestra cultura católica y occidental, pero la idea del hombre-dios es parte de la narrativa de nuestra especie desde que estamos en este planeta. Todos los mitos apuntan de alguna forma a la naturaleza divina del hombre y las grandes tradiciones de sabiduría del Este hacen de nuestra naturaleza divina el eje fundamental de su discurso. Harari pone la discusión en términos de poderes. Los avances en la ingeniería biológica y otras disciplinas científicas, nos darán la posibilidad de crear super-hombres y super-mujeres. Con intervenciones oportunas, podremos aumentar nuestras capacidades físicas y mentales. Por lo menos los de nosotros que podrán pagárselo. Seremos como los devas de la tradición védica, dioses con super-poderes, y nos podremos empeñar en alcanzar nuevas metas para nuestra civilización. También hay otra posible lectura mucho más pesimista, pero la dejamos de lado para esta ocasión.

Lo que está claro es que los años que nos quedan por vivir serán interesantes. Cualquiera que sea la nueva historia que vamos a escribir, veremos cambios paulatinos pero radicales. Mi padre, cuando yo nací, no podía ni soñar con que yo pudiera escribir estas palabras en un ordenador y que potencialmente las pudieran leer en cualquier parte del mundo. Me pregunto qué estará haciendo mi hijo de aquí a cincuenta años. Lo cierto es que estará haciendo algo que aquí y ahora no me lo puedo ni imaginar.

El rol del deseo, del conflicto y de la transformación forman parte de “El Secreto del Principito”, el curso de Storytelling estratégico para marcas felices que ofrezco a personas y organizaciones. Haz click aquí para saber más y apuntarte al próximo curso.

Tags:
No Comments

Post A Comment