La lección de storytelling que nos dejó Bob Marley

Bob Marley

La lección de storytelling que nos dejó Bob Marley

El 11 de mayo de 1981 era un lunes y la semana empezó mal. Como cada adolescente de mi generación, en mi habitación tenía un póster de un músico famoso. En mi caso, era el de Bob Marley. Al recordar la admiración que yo tenía para el artista jamaicano, me entra un sentimiento de ternura. Realmente no me interesaba todo lo que él cantaba. La lucha política no estaba en mi agenda. Conectaba más con algunos versos que alimentaban mi anhelo juvenil por justicia y amor. No woman no cry, Jamming, One love, I shot the sheriff, Exodus. Muchas de las canciones de Marley tenían un profundo significado político, inspirado por sus ideales y por su utopía pan-africanista. Pero su fe rastafari impregnaba de sentimientos de unidad y elevación a todas sus piezas. Yo resonaba con esa tensión espiritual y con el ritmo de su música: era sencillo y sofisticado al mismo tiempo, se podía bailar y lo podías escuchar a solas. Recuerdo que en las fiestas en casa que organizábamos con mis amigos, la música de Bob Marley siempre nos hacía levantar a todos y bailar. Era como un momento ritual, donde nos sentíamos unidos en nombre de algo que no entendíamos y que pero sentíamos que estaba allí. Parecía un simple pasarlo bien bailando, pero era algo más. Y lo hecho de menos. El lunes 11 de mayo de 1981 Bob Marley murió de cáncer. Se acabó la historia personal y artística de un gran músico y empezó un mito de los tiempos modernos.

Una gran marca personal

El enorme éxito que tuvo Marley, lo transformó en una de las grandes marcas personales de su tiempo. Sus discos vendían por millones, sus conciertos siempre estaban llenos y la industria del merchandising florecía. Así como John Lennon, Jim Morrison y Curt Cobain, la figura de Bob Marley acabó por transcender a la persona y el hecho de morir a tan solo 36 años alimentó el mito que se creó a su alrededor. Toda una parte de mi generación se identificó con los ideales de transformación y de lucha militante para un mundo mejor que el jamaicano cantaba, porque los podía trasladar a su propia vida. Los podía usar para reflexionar, para inspirarse y para pensar que una vida mejor es posible si luchamos por ella. Como marca, Bob Marley proponía una visión que cada fan podía utilizar de forma creativa para construir su propio mundo interior. En general esa es la esencia de una marca: una plataforma de significados que un público usa para comprender y expresar su propia identidad.

El poder de las emociones en el storytelling

¿A qué se debe el enorme poder de la marca Bob Marley? ¿Cómo pudo mantener su atractivo en los años después de llegar al éxito? ¿Qué hizo que a su concierto del 27 de junio de 1980 en Milán acudieran 100.000 personas? La clave está en las emociones. Bob Marley era capaz de despertar una experiencia emocional profunda en sus fans. Lo hacía en sus discos y lo manifestaba de forma aún más contundente en los conciertos. Y además lo idealizaba y sustentaba en las entrevistas que daba. La imagen de Marley con los ojos cerrados bailando como en un trance mientras canta es algo que mi generación se lleva dentro. Y el icono del cantante rasta fumando marihuana también ha tenido un atractivo casi morboso para los jóvenes que la enseñaban como una afirmación de independencia y rebelión. El mundo emocional evocado por la marca de Bob Marley lo podemos encontrar en el relato de su trayectoria. Desde su llegada al Olimpo del rock hasta su muerte prematura la vida del artista es un relato que nos emociona y nos inspira. Su música, su lucha, su fe, las mujeres de su vida, los partidos de fútbol que organizaba, la marihuana que fumaba y su compromiso político: todo se mezcla en una única historia que acaba con la muerte del héroe amado.

Bob Marley nos enseña un principio clave del storytelling. Es de importancia capital separar los dos conceptos de marca y relato de marca. Tienen dos roles diferentes y complementarios. El rol fundamental de la marca es el de ofrecer una plataforma de significados universales, que nuestro público pueda utilizar de forma creativa en su vida. El rol clave del relato de marca, por otro lado, es el de emocionar a nuestro público. Repito: el rol de nuestro storytelling es el de emocionar, porque sin conexión emocional, los significados de nuestra marca nunca llegarán al corazón de las personas que forman parte de nuestro público. La conexión emocional es la puerta, el filtro que nuestra marca debe pasar para transformarse en un valor relevante en la vida de cualquiera.

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