El escándalo Volkswagen y el marketing responsable

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Noche de un domingo cualquiera. Estoy en mi casa. El fin de semana ha sido agradable, entre la familia, los amigos, lecturas y descanso. Pero hay algo raro en el aire. Parece como si el tiempo hubiera parado. Como en una película, cuando de repente pasa algo que va a cambiar el rumbo de la historia. Me concentro en escuchar los ruidos de la calle. ¿Es que no hay fútbol esta noche?

Vuelvo a mirar la pantalla de mi tablet y la realidad me da una sacudida brutal. Martin Winterkorn, el CEO del grupo Volkswagen, el primer productor de automóviles en el mundo, pide perdón por haber engañado su compañía al gobierno de Estados Unidos. Admite algo gravísimo que la Agencia de protección del Medio Ambiente estadounidense denunció el viernes pasado: que habían manipulado el ordenador de alrededor de 500.000 coches de las marcas Volkswagen y Audi, vendidos entre 2008 y 2015. Según un comunicado de la Agencia estos coches emiten hasta 40 veces más contaminantes que lo permitido (detalles de la noticia en El País).

Será por esto que ní los fans del fútbol hacen ruido.

El escándalo Volkswagen tendrá graves consecuencias.

Lo que acaba de admitir el señor Winterkorn tendrá consecuencias gravísimas. El venenoso ambiente interno a la cúpula de VW se hará aún más inhóspito y la compañía tendrá que pagar una multa que seguramente la pondrá en serias dificultades. Se habla de un potencial máximo de 18.000 miliones de Dólares. Probablemente el asunto se transformará en un tema de debate político en los EEUU, por que habrá que mediar entre la necesidad de justicia y la realpolitik, que pide no poner en peligro los puestos de trabajo que la compañía asegura en el país.

En Europa se hablará del asunto y los mercados financieros intentarán especular, aprovechando las sacudidas que sufrirá el título de la casa. Es de esperar que en la cumbre de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se realizará en París del 30 de noviembre al 11 de diciembre próximos, se hablará mucho del tema, en consideración de sus aspectos económicos, éticos y ambientales.

A los ejecutivos de las marcas del grupo VW les esperan tiempos duros. Tiempos de crisis management. Tiempos de noches en vela y bocadillos en salas de reuniones. Intentarán minimizar el impacto del escándalo sobre la reputación de sus marcas.

Las razones de la distancia entre las marcas y su público.

Me pregunto cómo reaccionará el público (que somos tú, yo, las personas que trabajan con nosotros). Espero que la creciente sensibilidad ecologista se manifieste y pida al grupo alemán de enfrentarse con seriedad a sus responsabilidades. Espero que la voz que pide al mundo de los negocios de volverse más ético se haga ensordecedora. Espero que los empresarios visionarios que cada día se esfuerzan para abrirse camino en la nueva economía de las personas se sientan motivados a seguir adelante con más fuerza, para marcar la diferencia con los que el Huffington Post ha llamado white collar criminals (criminales de cuello blanco).

Un marketing sostenible y ético es posible.

Una famosa investigación del Grupo Havas reveló en 2013 que al 93% de los europeos no le importaría si la mayoría de las marcas desaparecieran al día siguiente. Los ejecutivos del grupo Volkswagen son culpables de contribuir a crear una tan grande distancia entre las personas y las marcas. Lo que tenemos que hacer los que pensamos que un mundo de los negocios éticos es posible es trabajar aún más duro, aún con más ganas, aún con más profesionalidad. Es tiempo de luchar para que todas las marcas sean éticas y sostenibles.

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