Marca, mitos y el verdadero valor del storytelling

“Glastonbury tor” por c.art

La verdadera razón para la existencia de una marca es contribuir a la felicidad de la gente. Satisfacer las necesidades y crear prosperidad, que es lo que normalmente se considera como el objetivo de las marcas, son sólo herramientas para el propósito final que perseguimos: la felicidad.

En este sentido, estamos dando a las marcas un estado muy especial. Les pedimos que no sólo actúen en el ámbito mundano de lo que se desea o se necesita, sino más bien trascender nuestro mundo material, sirviéndonos en nuestra búsqueda de la felicidad. Sí, la felicidad es trascendental. No viene de comprar un superdeportivo o una mansión con vistas al mar. Estas cosas son atractivas y nos pueden dar un gran placer, pero cuando estamos verdaderamente felices es cuando nos conectamos con nuestra esencia más profunda y percibimos una sensación de paz; cuando nos conectamos con nuestras propias almas y con nuestro propósito de vida.

Es algo que no alcanzaremos con un proceso cognitivo, por cierto, y es por esto que la mejor manera de comunicarse para una marca, es a través de la narración y el uso de mitos.

El storytelling merece un lugar mejor en el brandbook de la marca. Muchas marcas lo usan para señalar a sus unicidades y la excelencia de sus atributos. Otras ofrecen historias emocionales con el fin de conmover a su público y llevarle a un lugar de sentimientos compartidos. Todo esto está muy bien y es útil, pero no explota todo el potencial -y por lo tanto el deber- de una marca. Ayudar a la gente a buscar la felicidad es un trabajo más profundo. Las marcas tienen que ayudar a las personas a trascender sus necesidades y deseos y experimentar el significado simbólico del consumo de un producto o un servicio.

Desde el comienzo de nuestra existencia como especie, hemos utilizado los mitos como una puerta a nuestro subconsciente. Los mitos son embarcaciones que nos llevan a un lugar donde entendemos las cosas que nuestra mente no puede captar. Nos llevan adonde está nuestra verdadera grandeza. De alguna manera nos permiten trascender aquel espacio en nuestras vidas que está limitado por el perímetro de nuestras capacidades cognitivas. Los Mitos se construyen alrededor de una historia y una estructura narrativa, pero van más allá de los hechos, nos conectan con arquetipos y sutiles realizaciones.

Que seamos o no conscientes de ello, un mito habla a nuestra alma. En la antigua Grecia, la gente consideraba la comedia y la tragedia como medicina para el alma. Un carcajada durante una comedia o unas lágrimas al presenciar una tragedia se consideraban para el alma de la misma manera que una purga para el cuerpo. Un efecto limpiador y purificante. Y los cuentos se escribían pensando en su significado simbólico.

Del mismo modo, las marcas tienen que contar historias que trasciendan en última instancia, los productos o servicios que representan. Tienen que ofrecer caminos que las llevan a los límites de la mente de su público para conectarse con su ser más profundo. En este sentido, cada vez que una marca nos está contando una historia sólo sobre las necesidades, los deseos y las características de su producto, no está explotando todo su potencial.

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